«Enhorabuena hijo has fracasado…mamá es súper orgullosa de ti» …Sería muy positivo si fuéramos capaces de decir eso a nuestros hijos y en particular a nuestros adolescentes.

Pero palabras como estas parecen muy extrañas en nuestras sociedades, que fuera en España o en Francia…en las cuales fracasar es sinónimo de fallar.

Sin embargo, eso les haría bien a nuestros jóvenes si pudieran aceptar el fracaso de manera serena …sin tener miedo del juicio de los otros.

Analizamos ahora lo que nos transmite la sociedad en cuanto al tema de “cometer errores”.

Nuestra infancia es el único momento de nuestra vida en el qué aceptamos el fracaso o cometer errores. Cuando un niño pequeño aprende a hablar o a caminar sabemos que es necesario que equivoqué, que caiga o que no sepa pronunciar bien las palabras, para poco a poco superar este primer desafío de la vida…pero tenemos confianza en él, porque sabemos que todo el mundo aprende a caminar y hablar.

Luego este niño va a la escuela y de repente los errores están sancionados por notas. Esta atrapado en un sistema que le define a través de sus notas, y eso durante toda su estancia en la escuela.

Después él se convierte en un adolescente y entra en un periodo de conflictos en particular con sus padres. A partir de ese momento, la mayoría de los adultos solo enfocamos en lo que no ha hecho bien, sus errores. (de comportamiento, en la escuela…), y a veces juzgamos de manera muy dura la persona que es.

Cómo dice Isabel (17 años) que viene a verme para un coaching de motivación «No me pidas lo que hago bien. No hago nada bien…es lo que me repiten todo el rato. No soy buena en nada”.

Resulta que nuestro joven limita la percepción de su propio valor a este juicio sobre sus errores.

Y poco a poco se construye en su mente una creencia que, si se equivoca o no hace lo que se espera de él, es nulo o malo… ¡y va a pensar hasta que su futuro esté en peligro!

Yo, en mis coaching para estudiantes, puedo testimoniar que, siempre viene este tema encima de la mesa.

Por ejemplo, me dice Juan cuando lo veo por primera vez en un coaching de orientación vocacional:” si me equivoco en la escuela, saco malas notas, entro en una universidad mala, tengo un trabajo malo …y se acaba mi vida!

…¡Qué visión muy pesimista para un joven de 17 años !

¿Somos consientes que la creencia de que en la vida no podemos cometer errores, de que debemos evitar a toda cosa el fracaso, mina la autoestima de nuestros jóvenes, ya sean buenos o malos estudiantes?  ¿Somos también conscientes del nivel de angustia que esa creencia les genera?

A veces el estrés es tan fuerte que el joven prefiere evitar el obstáculo que afrontarlo …y no hacer nada por miedo de fracasar y decepcionar.

En realidad, nuestra sociedad no valora la experiencia si no el éxito, los diplomas.

El fracaso tiene algo que ver con la culpa. No identificamos a nuestro fracaso hasta darnos una impresión de humillación, de vergüenza…y es eso que mata la autoestima de nuestros adolescentes.

 

De hecho, no tenemos ni idea del mundo laboral que espera a lo 15-20 años. Vivimos ahora una revolución tecnológica y una transformación digital muy rápida. Se dice que 65%* de los puestos de 2030 no se conocen ahora y que los jóvenes cambiarán de cargo 13** veces en su vida profesional.

Sin embargo, todos los expertos se unen para pensar que las competencias vitales en este contexto serán la capacidad por emprender ,no temer el fracaso, y tener las habilidades para superarlo.

¿Entonces, que podemos hacer?

Tenemos que convencernos que cometer errores es algo bueno si uno toma su tiempo para entender las razones del fracaso, memorizarlas y hacer que no se reproduzca de la misma manera.

7 consejos para ayudarnos, nosotros padres, a que el error se vuelva en algo muy positivo para nuestros joven :

  1. No sobre-proteger a tu adolescente y entender que necesite cometer sus propios errores para construir su camino y su confianza en si-mismo.
  2. Aceptar sus errores como una experiencia de la qué podrá sacar lecciones y aprender.
  3. Respetar su ritmo de aprendizaje y considerar que es único: tiene su propio proceso de comprensión, de memorización. ¡Es inútil compararle con los demás!
  4. Escucharle y ponerse a reflexionare con él de manera serena sobre:

-Las razones de su fracaso (falta de comprensión; falta de trabajo; pánico con los examines…)

-Las enseñanzas que puede sacar de cara al futuro

-Lo que a aprendido de el-mismo

  1. Potencialmente, pedir ayuda externa según la problemática (ayuda escolar, relajación… coaching).
  2. Dar un paso atrás , tomarnos un respiro y pensar en esta idea de Lao Tseu que: «los fracasos del pasado deben ser vistos como las bases para el éxito en el futuro».
  3. Mirar a nuestros jóvenes positivamente: tienen muchas cosas que enseñarnos.

…y para terminar os propongo escribir esta frase de Nelson Mandela arriba de la mesa de vuestro hijo (a):« I never lose: either I win or I learn » …que significa «  nunca pierdo ; o gano o aprendo”

Bibliographie : 

*Rapport de Dell&Institut pour le futur (Juillet 2017)

**Etude HSBC-Essence of enterprise 2012-Etude Intuit to the freelancer’s Union.